Foto de Ricardo Villalobos, artista de techno
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Minimal techno: el groove hipnótico que nunca dejó de sonar

Hay géneros que se definen por lo que añaden y otros, como el minimal techno, que se definen por lo que quitan. Percusión seca, silencios calculados, loops que giran durante veinte minutos sin repetirse del todo: esa economía de recursos es la que convirtió a Ricardo Villalobos y Richie Hawtin en referencias que ninguna generación nueva ha conseguido sustituir.

Villalobos y la imprevisibilidad como firma

Villalobos nunca ha sido un DJ cómodo. Sus sesiones pueden durar ocho horas, mezclar dub, cumbia y percusión latinoamericana con techno puro, y construir tensión sin que el oyente sepa muy bien hacia dónde va. Esa imprevisibilidad, lejos de restarle público, es precisamente lo que ha mantenido su nombre en carteles de festivales como Sónar o Dekmantel edición tras edición.

Hawtin y la ingeniería del minimal

Richie Hawtin representa la otra cara de la misma moneda: la precisión técnica. Con Minus, el sello que fundó en los noventa, definió un sonido de techno depurado hasta el hueso, y con sus formatos CLOSE ha seguido empujando cómo se vive un club en vertical, con sonido envolvente y visuales pensados para desaparecer al DJ y dejar solo la música.

Por qué el minimal sigue siendo una escuela

Ninguno de los dos necesita ya presentación, y precisamente por eso funcionan como escuela: cualquier productor que hoy trabaje con espacios vacíos y percusión mínima está, directa o indirectamente, dialogando con lo que Villalobos y Hawtin llevan construyendo desde los noventa.

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