Techno melódico: cuando la pista también busca emocionar
Durante años, el techno se definió por la contención: pocas melodías, mucho ritmo. El techno melódico le dio la vuelta a esa norma sin renunciar a la pista, y Stephan Bodzin y Kölsch son los dos nombres que mejor explican cómo se hace ese equilibrio.
Bodzin, el productor que toca en directo
Con formación clásica de piano, Stephan Bodzin construye sus sets como si fueran partituras: capas de sintetizador que crecen durante minutos antes de soltar el drop, teclados tocados en vivo sobre secuencias programadas. Su actuación en el Boiler Room de Ibiza se convirtió en una de las sesiones más vistas del género precisamente por eso: parecía un concierto tanto como una sesión de club.
Kölsch y la melodía como identidad
El productor danés Rune Reilly Kölsch construyó su carrera sobre temas como ‘1977’ o ‘Cassiopeia’, pistas que funcionan en un festival pero que también se sostienen fuera de la pista, como música para escuchar sin más contexto. Esa capacidad de cruzar la frontera entre el club y el disco de cabecera es la seña de identidad del techno melódico.
Un género que ha ganado el mainstage
Lo que hace unos años sonaba en salas pequeñas hoy cierra escenarios principales de festivales generalistas. El techno melódico ha demostrado que la emoción y la pista no son incompatibles, y Bodzin y Kölsch siguen siendo el mapa de ruta para entender por qué.